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Lo que no resuelve la ANC | “Si no tomo mi pastilla puedo convulsionar hasta 20 veces en un día”


Lo que no resuelve la ANC | “Si no tomo mi pastilla puedo convulsionar hasta 20 veces en un día”

Zulay Olivo, de 63 años, es una de las tantas venezolanas que sufre por la escasez de medicamentos en el país. Desde los 15 años padece epilepsia y depende del fenobarbital para controlar las convulsiones. Sin embargo, esta medicina es una de las más difíciles de encontrar en el mercado
Zulay Gregoria Olivo se graduó de abogada en la Universidad Bolivariana y vive desde hace 50 años en el barrio José Félix Ribas de Petare. Foto: Vanessa Tarantino

Caracas.- Hasta 20 veces en un día puede convulsionar Zulay si no se toma la Fenobarbital de 100 mg diarios que requiere para controlar sus ataques de epilepsia. Desde los 15 años, esta mujer depende de este medicamento que conseguía sin problemas, pero desde hace casi tres años tiene que“parir” para encontrarlo.
Zulay Gregoria Olivo, de 63 años, vive con un marcapasos desde los nueve años de edad, cuando fue operada del corazón por un padecimiento congénito y tuvo que aprender a vivir con la epilepsia causada por un golpe en la cabeza que le dio su madre —para reprenderla—, cuando apenas era una adolescente.

“Si yo no me tomo mi pastilla pueden darme esos ataques hasta 20 veces al día, por eso cuando no las tengo debo quedarme acostada, porque esos ataques me dan donde sea. Una vez perdí los dientes y en otra ocasión estaba planchando y me caí y me clavé la plancha en el brazo… También me han dado en plena calle y cuando me despierto estoy en un hospital, toda aporreada por los golpes de la caída”, relató Zulay.

Cuenta que tiene 50 años viviendo en el barrio José Félix Ribas de Petare y siempre le ha gustado estudiar y trabajar. Pese a sus problemas de salud, se graduó de abogada en la Universidad Bolivariana de Venezuela, pero no ha podido ejercer la profesión. “Me toca trabajar siempre en casas de familia porque no tengo los recursos para sacarme el Inpreabogado”.
Tiene un marcapasos desde los nueve años por un padecimiento congénito y vive con epilepsia causada por un golpe en la cabeza que le dio su madre —para reprenderla—, cuando era una adolescente. Foto: Vanessa Tarantino

Recuerda que el día de la graduación se sintió mal y estuvo a punto de tener un ataque de epilepsia por la falta de la medicina. Afortunadamente, solo fue un susto.
“Cuesta 1.200 y la pago en 7.000 bolívares”

Cuando Zulay no encuentra el fenobarbital debe tomar algún otro fármaco, pero asegura que estos no le hacen el mismo efecto y corre el riesgo de convulsionar nuevamente. “Ahorita, como están las cosas y la gente quiere aprovecharse de la necesidad, entonces debo pagar hasta 7.000 bolívares por un remedio que cuesta 1.200 bolívares… Tengo que tener esas pastillas como una reliquia”.
Y ni pensar en controles médicos. Zulay, como muchos venezolanos, asegura no tener cómo costear una consulta con un neurólogo. Los 20.000 bolívares que le pagan en cada casa a la que va a limpiar o a planchar no le alcanzan. Los récipes de su medicamento los consigue con un familiar médico o en los consultorios de Barrio Adentro de su comunidad.
“Estoy pasando más trabajo que antes; yo he vivido 50 años en la Zona 4 de José Félix Ribas y toda mi vida he sido humilde”, refirió. Ella no cuenta con una pensión y su único apoyo es una hermana con la que se divide los gastos “para sobrevivir”.
“La situación está muy mal y me da lástima mi país y le pido a Dios que esto se acomode para que la gente como yo tenga sus remedios y viva mejor… Yo no solo temo por mi sino por mi nieto que tiene hidrocefalia y necesita tantas cosas que no se encuentran”, admitió.
Para Zulay, su mayor miedo es quedarse sin el fenobarbital. “Tengo pánico de quedarme sin pastillas… Yo estoy segura de que me voy a morir de esto, que en algún momento me voy a quedar en un ataque porque esa pastilla es la vida mía y sin ellas no existo”.

Crisis humanitaria en la salud

La realidad de Zulay es solo una dentro del drama que viven los venezolanos. La Federación Farmacéutica de Venezuela informó—en abril de este año— que el país vive una crisis humanitaria, debido al desabastecimiento de medicamentos, que estima en 80%. Ya en enero de 2016, la Asamblea Nacional había aprobado un acuerdo en el que declaró una “crisis humanitaria en la salud” basándose en estudios de la Federación Farmacéutica que, para ese entonces, daba cuenta de la falta de disponibilidad de, al menos, 872 fármacos esenciales en el país.

Las dificultades impuestas por el Gobierno para la entrega de divisas también ha afectado la importación de medicinas que llegan a las farmacias surtidas directamente por droguerías dependientes del Ejecutivo y con las que el Gobierno mantiene deudas, según lo han señalado los colegios farmacéuticos de Carabobo, Miranda y Lara, entre otros.

Los problemas de escasez en este sector han hecho que los venezolanos vivan un viacrucis permanente en la búsqueda de los medicamentos e, incluso, tengan que pagar altas sumas de dinero a los revendedores.

Los intentos del Gobierno para enfrentar el desabastecimiento han sido fallidos. Las medidas y planes implementados no han logrado recuperar la normalidad en el sector. Y ni siquiera el acuerdo de cooperación con Cuba —de mil 428 millones de dólares— firmado por Maduro en abril de 2016, sirvió para mitigar esta crisis.

Con la elección de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, el Gobierno prometió resolver los problemas de los venezolanos. Sin embargo, ya pasó un mes de su instalación y el tema de la falta de medicinas no se ha discutido en la ANC.

Fuente: El Pitazo