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Caiga quien caiga: La lucha de la clase media por sobrevivir y no desaparecer


Caiga quien caiga: La lucha de la clase media por sobrevivir y no desaparecer



La llamada clase media, compromete patrimonio intentando mantener un estilo de vida no cubierto por sus ingresos.

Todos estamos afectados por la inflación. Se ha disminuido considerablemente nuestra calidad de vida.

Aumentan los precios y los salarios o ingresos no alcanzan. La desesperanza, los comentarios diarios sobre un gobierno mal apreciado, solo muestran la aparición de un estallido social.

Ahora bien, ¿Todos los sectores de la población son afectados?

La clase media está conformada fundamentalmente por la clase productiva: trabajadores, empleados con ingresos fijos algunos y variables otros. La inflación por más esfuerzos que hagan, asesina todos los días la capacidad de compra. La clase media se niega a desaparecer, lucha por estar allí. El dinero se les esfuma ante la cobertura de sus requerimientos básicos. Gracias a Dios, todavía en Venezuela la banca te permite disfrutar del crédito. ¿Qué pasará cuando la liquidez del mencionado sector obligue a restringir el crédito?

La clase media, media clase, un cuarto de clase o lo que queda de ella, no recibe ni siquiera Ofertas electorales. De ellos muy pocos se ocupan. Como no son “ricos” y tampoco son “pobres”, definir un lenguaje, construir puentes acerca de sus necesidades, resulta difícil para un sector político que quiere todo de manera práctica, tipo cajita feliz. Los candidatos chavistas pretenden disfrazarse y simular que les preocupa pero una vez en gobierno ni la miran, porque la clase media es también la clase crítica, “opinadora” y más bien con esa pretenden acabar.  Solo los comerciantes y empresarios la entienden. Les ofrecen servicios más no discursos. Quizá el mejor ejemplo de esto lo encarna Lorenzo Mendoza, él es la expresión tangible del sueño de la clase media.

Hoy la clase media no perdona que tiene que beber cerveza. Antes era “solo para refrescar o de arrancada”. Los chavistas nos hicieron decir adiós al “12 años” y quedo única y exclusivamente para ellos, los “boliburgueses”, los “enchufaos”.

En cada ciudad de Venezuela, hay sitios: restaurantes, tascas, discotecas, hoteles, que al visitarlos solo se ven beneficiados del gobierno, sean dirigentes, funcionarios o empresarios. Surgen incluso leyendas urbanas y se corren rumores “Equis sitio, es de fulano de tal”. Aumenta algo peligroso y que nunca se había visto en Venezuela: El resentimiento y el odio de la clase media. Lo vimos durante las protestas recientes.

LAS MENTIRAS REVOLUCIONARIAS

La peor mentira chavista la leí en un blog de TELESUR: “EL MISTERIO DE LA CLASE MEDIA. La estructura de clases sociales de la región ha cambiado sustancialmente de forma acelerada. Se conformó un nuevo sujeto gracias a las políticas redistributivas implementadas en la región. En Bolivia, en la última década, el 20% de la población ha pasado de la extrema pobreza a ser considerada como clase media. En Ecuador, en ese mismo periodo, la clase media se duplicó. En Venezuela, durante la Revolución Bolivariana, se triplicó. En Argentina, durante el kirchnerismo, se incorporaron 9 millones de personas a esta categoría. En Brasil, durante los gobiernos de Lula y Dilma, la nueva clase media abarca a 39 millones de personas. Este ascenso social o reenclasamiento positivo es un rasgo característico irrefutable de este ciclo político…”

Muy poco duro está mentira o ilusión comunista. Absolutamente falso que la clase media creció. Estos gobiernos no revelaron ni acabaron el misterio. La clase media no se duplicó, ni los pobres dejaron de ser pobres. Temporalmente los pobres recibieron unos ingresos, otorgados como “dadivas”, “bozales de arepa” para controlarlos. La mejora no fue sustancial. No se hicieron más críticos. No producen más sino que gastan ahora menos, producto de las propias deformaciones del modelo económico estúpidamente aplicado y la corrupción. La única clase que mejoró sustancialmente fue la política y hoy la prensa da cuenta de ello: Los escandalosos casos de corrupción del matrimonio Kitchnner en Argentina, De Lula y sus amigos en Brasil, Daniel Ortega en Nicaragua, de las hijas del “eterno” en Venezuela, etc.

El misterio aún no resuelto pero si explicado, sería saber cómo los Castro disfrutan de una vida de Jet set Americano, igual Cristina, entre otros.

DATOS

Reviso varios trabajos sobre el tema.

Un reconocido sociólogo establece que todas estas investigaciones parten de una definición de las clases sociales basada en el ingreso. Para no entrar en detalles sobre las diferencias, que son pocas, la clasificación propuesta por el informe del Banco Mundial es como sigue: pobres (ingreso per cápita menor a 4$ diarios); vulnerables (ingreso entre 4$ y 10$ diarios); clase media (ingreso entre 10$ y 50$ diarios) y la población restante sería la acomodada o clase alta. Entre clase media y vulnerable se agrupa el 68% de la población de América Latina.

La elección de estos umbrales de ingreso se basa en el análisis de la movilidad en torno a la línea de pobreza: se consideran parte de la clase media a aquellos hogares cuya probabilidad de caer en pobreza es menor a 10%. Sin entrar a discutir la pertinencia de estos puntos de corte, me preocupa qué tan sólida es la conceptualización planteada. Para ello debo volver a las diferentes formas de definir las clases sociales.

Frente a esta conceptualización tan restrictiva sobre la clase media en América Latina, contrasta el nuevo esquema de clases sociales que propone la Asociación Británica de Sociología, que incluye ingreso, tenencia de la vivienda y activos del hogar, así como indicadores de capital social y cultural. Siendo que muchos de estos indicadores están disponibles en las Encuestas de Hogares de la mayor parte de los países de la región, no parece haber justificación para crear clasificaciones con muy débil sustento teórico y escasa capacidad explicativa.

LA CLASE MEDIA NO TIENE SALIDA: ESTA ENCERRADA

Resumo un extraordinario trabajo de Datanálisis:

En un año, los ingresos familiares de la clase media cayeron 25% por efectos de la inflación y el sobreprecio de los alimentos, según investigaciones de Datanálisis.

“Estamos totalmente golpeados”. Así responde la señora Nelly González al preguntarle cómo ve la situación actual de la clase media. Ella trabajaba en una entidad bancaria y en un plantel al momento de graduarse de educadora a finales de 1970, en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Al obtener el título le aumentaron el sueldo en el liceo donde laboraba y al poco tiempo pudo comprar una casa que pagó en 15 años; “me descontaban y ni me daba cuenta. Vivía holgadamente, en vacaciones nos íbamos a la playa, yo viajaba todos los años al exterior, hacía un tour que podía pagar a crédito en 6 meses y así conocí casi toda Europa”, recuerda.

Logró ascender y vivir con su familia cómodamente como clase media, con un sueldo de profesora durante los 30 años que ejerció (ya está jubilada), a pesar de que la remuneración era baja -aclara-, y con otro ingreso durante unos 15 años en un banco, donde llegó a ser subgerente.

“¿Se ha empobrecido?” – Otra pregunta-. “¡Claro!”, dice de inmediato la profesora de educación media, al igual que un docente universitario, un administrador y un médico consultados.

“Cuando comencé a trabajar como profesor instructor, en el 62, el sueldo era equivalente a 1.000 dólares. Con eso pude dar la inicial de un carro. No compré casa sino 10 años después porque vivía con mis papás”, cuenta Pedro García, profesor jubilado de la Facultad de Ciencias de la UCV, quien en promedio pudo cambiar de carro cada 10 años, cenar casi todos los días con su esposa en una tasca y almorzar fuera de casa los domingos con su familia. Lo pudo hacer hasta principios del año 2000, asegura.

El presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, precisa que “la clase media se ha empobrecido de manera importante en términos de cuánta plata tiene en su bolsillo, pero no ha cambiado de estrato”. A su juicio, actualmente este sector “vive del Dios proveerá” y es “heredera de su pasado”, pues no tiene la capacidad de acceder a los activos y comodidades que antes le eran cotidianos.

Esto ha ocurrido, en palabras del economista Humberto García Larralde, porque el deterioro de la clase media tiene que ver con el deterioro de la economía en general. “La inflación ha sido bestial, los sueldos de los profesionales se han quedado rezagados y el ingreso real se ha ido al foso”.

Viajar al exterior, cambiar de carro, almorzar en restaurantes los fines de semana y adquirir vivienda propia son posibilidades lejanas para la clase media de hoy.

En un trabajo de la mencionada empresa del 2015, leo: “La investigación arrojó que 17,7% de la población es clase media. La liquidez es mayor en los estratos más pobres, alimentados por el “bachaqueo”. Luis Vicente León explica que la clase media y la clase media baja son los más afectados por la situación económica porque son los más dependientes del trabajo formal y los salarios de estos no crecen al ritmo de la inflación.
Esta parte me pareció la más gráfica para definir la posición actual de la Clase Media:

“Además, la clase media paga sobreprecio para obtener el producto, mientras que el estrato bajo cobra sobreprecio para vender el producto, por lo tanto hay una transferencia de ingresos de la clase media y clase alta hacia la clase más baja, y esa transferencia le beneficia a la base de la pirámide. Eso no quiere decir que la clase media está peor que la clase baja. Quiere decir que el impacto sobre la vida de la clase media es mayor que el impacto sobre la vida de la población más pobre”. “El mismo sistema te lleva a ser más pobre. Trabajas más pero la quincena, los bonos y las utilidades no te alcanzan”. “El estrato más pobre es el que recibe los mayores incrementos por vía del salario mínimo y transferencias directas, y por eso logran surfear mejor la ola que la clase media”, agrega León.

Los sectores pobres también están afectados por la crisis. “Lamentablemente ellos siempre han estado golpeados pero ahora la clase media es la que está viendo que sus condiciones de vida están cambiando. Hace 20 años no era boyante la situación, pero por lo menos no te preguntabas cómo pago el colegio. Aparecen disyuntivas que antes no surgían porque se cubrían con el presupuesto y salario”.

La escasez e inflación causaron una reducción de 25% del ingreso familiar en apenas 12 meses

“No hay acceso a nada”

Antonio Travieso es TSU en Administración, egresado a finales de los 90. Para él, además de la inflación y escasez, una de las cosas que está afectando a la clase media es la calidad del empleo.

“Antes era más fácil, yo comencé a trabajar y a los tres meses quedé fijo y empecé a disfrutar de los beneficios laborales. Por eso pude comprar vivienda y después carro. Ahora a todo el mundo le hacen un contrato temporal de seis meses, un año. Eso te impide ascender”, comenta.

Travieso vive con su esposa, también profesional, y sus hijos; uno está en bachillerato y otro en la universidad. “Tenemos carro y otras cosas pero las disfrutamos de manera limitada porque si se daña algo no consigues el repuesto. Y si salimos un fin de semana lo hacemos casi en horario de oficina por la inseguridad. Ahorita no hay acceso a nada, cada vez es más complicado adquirir y pagar las cosas. El mismo sistema te lleva a ser más pobre. Trabajas más pero la quincena, los bonos y las utilidades no te alcanzan”, asegura Travieso.

Mariana Sánchez es oftalmólogo desde hace cinco años. Vivió en un apartamento alquilado durante dos años pero le pidieron desalojo y regresó con sus padres. Se va del país. “En Chile necesitan especialistas, tengo amigos allá. Con lo que ganan viven bien, si me quedo aquí no lograré independizarme ni crecer, en estas condiciones lo dudo”, dice la joven.

“Mientras no crezca la economía, ni el empleo, ni la productividad, ese escenario sombrío se va a mantener”

Humberto García Larralde, economista, coordinador del área de Desarrollo Económico del Cendes de la UCV, señaló que en los últimos dos años el deterioro se ha agudizado, sobre todo con la restricción de los dólares que ha paralizado a varios sectores productivos, pero además se suma la inseguridad.

“Esto también es determinante porque frena la libertad de acción de la clase media, restringe sus expectativas y sus capacidades de planificar el futuro. Por eso también muchos profesionales se van del país”, sostiene el economista.

Recuerda que este es un grupo poblacional muy variado, conformado por profesionales fundamentales para el desarrollo de un país, como los maestros, profesores, médicos, ingenieros, arquitectos y especialistas de otras áreas que le dan sostén a la democracia, promueven la innovación y perfilan los liderazgos.

Recuperar las condiciones de vida no debe partir de una política exclusiva sino general, que beneficie a todo el país, y sería “enmendar este desastre económico”, dice el economista. “Se deben rectificar medidas, levantar las restricciones al sector privado, generar empleo productivo, atender los servicios educativos, de salud, mejorar los salarios, estimular la meritocracia y la carrera administrativa”.

La socióloga Lissette González coincide con García Larralde y asegura que para frenar el estancamiento la economía tiene que crecer. “Mientras no crezca la economía, ni el empleo, ni la productividad, ese escenario sombrío se va a mantener”.

 @Angelmonagas.
Fuente: http://segurosybanca.com/caiga-quien-caiga