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Caiga Quién Caiga: ¿Se puede controlar la inflación?



Caiga Quién Caiga: ¿Se puede controlar la inflación?



La gran pregunta ¿Se puede controlar la inflación?

Converso con varios economistas y especialistas amigos del tema y obtengo estas conclusiones.

Teóricamente hablando, la inflación es un fenómeno cuyo origen tiene múltiples causas.

La inflación se puede analizar a partir del equilibrio en cualquier mercado, desde el punto de vista microeconómico, y lo que pasa en ese mercado es exactamente lo mismo que pasa en la economía desde el punto de vista macroeconómico. El equilibrio en un mercado cualquiera da un nivel de precios determinado, lo que afecte los cambios de estos precios de equilibrio afecta a la inflación en ese mercado.

Aunque suene un poco técnica la cuestión, realmente no lo es tanto; el nivel de precios en un mercado de cualquier bien está determinado por la oferta y la demanda de ese producto.

Hay variables que afectan a la oferta, otras a la demanda y otras que distorsionan el equilibrio entre la oferta y la demanda.

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Empecemos por las variables que distorsionan el mercado, el cual puede ser afectado por decisiones de política. He allí el problema principal que tenemos en Venezuela. La primera son los impuestos, cuando aumentan los impuestos la inflación aumenta en ese mercado. En este momento, podemos suponer que los impuestos ya son un costo que está implícito en la inflación, pero no son la causa del aumento de ésta en los últimos meses. Este socialismo “mesmo”, prácticamente vive de las rentas. Cosa inimaginable en los 40 años.

También están otras decisiones de política como los aranceles, si por ejemplo se quiere controlar la inflación de un producto cualquiera, se disminuyen los aranceles de ese producto y el menor precio del producto importado controla el precio. Así ocurre en un país normal. En Colombia por ejemplo. Aquí los mayores aranceles son los que cobra la “corrupción”, en Puertos, Aeropuertos, Seniat, etc. Esta es la teoría detrás de los tratados de libre comercio sin aranceles, en general aumenta el bienestar de la economía y controla los precios, pero tiene efectos sobre las empresas que compiten con los productos importados. Repito en un país, donde los mayores importadores pertenecen al estamento militar, a un cúpula de poder, el Estado no cobra aranceles pero ellos si se los cobran a los usuarios normales.

El mayor daño inflacionario, que en mi desconocimiento lo comparo con un país lleno de aranceles, son los aumentos de sueldos, realizados más por demagogia política, que como resultado de una visión política. Es un efecto inmediato. Los precios se disparan, en muchos casos al “ojo por ciento” y no aun análisis de la estructura de costos.

Por otro lado, existen otros agentes que inciden en la inflación; en general cualquier intermediario en un mercado, es un costo para ese mercado, y esto se refleja en los precios; por ejemplo, en el sector agrícola existen varios intermediarios que intervienen entre el productor inicial y el consumidor final, lo cual obviamente sube los precios, al igual que los impuestos son un costo de transacción alto para la economía que ya está implícito en ésta, pero es igualmente distorsionador. Nuevamente observamos un país lleno de intermediarios, “boliburgueses”, hijos de la corrupción, cuya intervención solo ha servido para aumentar los precios.

Otro ejemplo es el sector financiero, éste genera un altísimo costo para los consumidores e inversionistas que piden préstamos con altas tasas de interés y las empresas tienen que reflejar estos costos en los precios de sus productos. Si alguien hace y sigue haciendo desastres en este país, es la banca. Mucho más daño del que hicieron los “banqueros prófugos”, durante la cuarta.

Por el lado de la demanda de un producto o la demanda agregada de la economía, el aumento de los precios es generado por choques positivos de demanda, es decir, por un aumento repentino en el consumo, la inversión, el gasto público o las importaciones; las políticas monetarias vía aumento de tasas de interés hacen que disminuya el consumo y la inversión, por los altos costos para consumidores e inversionistas que piden préstamos; por esto el Banco de la República controla la inflación al aumentar las tasas de interés y como en el caso de Venezuela, reina el misterio y el caos en esta materia de control, la situación es peor.

La única variable que no puede controlar el Banco Central vía tasas de interés, es el gasto público. No lo hace, porque ese es el “lomito” de esta administración y su desastre.

Lo que el Banco Central, no puede controlar son los choques negativos sobre la oferta agregada. La oferta agregada es muy sensible a los costos de las empresas, todo lo que aumente los costos de las empresas son choques negativos de oferta; el excesivo control de los precios, es la espada de Damocles de Nicolás.

El Banco Central tiene razón, cuando dice que hay que aumentar las tasas de interés por temor a la inflación futura, pero solamente puede controlar la inflación producida por la demanda; la inflación causada por los choques de oferta no la puede controlar.

Las altas tasas de interés ayudan a controlar una de las causas de la inflación, pero no la mayor causa: los precios del petróleo y de los insumos. Es falso que nuestra producción petrolera sea buena. Como todo lo importamos, un dólar descontrolado nos está matando poco a poco.

Los funcionarios del gobierno de Nicolás, solo han sido buenos en los negocios de los dirigentes del chavismo. Ellos si progresaron.

Ninguna economía quisiera estar bajo estas circunstancias; bajo crecimiento y alta inflación es lo último que una economía quisiera, y es lo que se pudiera seguir produciendo en Venezuela por las políticas monetarias contractivas.

Entonces, lo que la autoridad monetaria (Si es que tenemos alguna, que de verdad conozca) debe decidir es llevar a la economía a una estanflación vía altas tasas de interés o relajar su política monetaria para, por lo menos, generar crecimiento económico, así se genere alta inflación. Eh ahí el dilema para los miembros de la junta directiva del Banco Central, que termino creyendo que solo van a la oficina 15 y último.

Si lo que quieren es controlar la inflación que la ortodoxia monetarista indica, entonces seguirán con sus políticas contractivas, pero si se ponen la mano en el corazón y piensan en la productividad, en el empleo, en la distribución del ingreso, en la competitividad de los poquitos productos venezolanos vía disminución de tasas de interés y control de la revaluación, entonces deben relajar sus políticas de altas tasas de interés y pensar más en el país que en la inflación.

Un consejo les doy a mis lectores. Si bien no podemos controlar la inflación, al menos controlemos los efectos que sobre nuestra paz y tranquilidad producen.

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Fuente: segurosybanca.com