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Falleció el cineasta venezolano Diego Rísquez


Falleció el cineasta venezolano Diego Rísquez
Por EL NACIONAL WEB

Diego Rísquez destacó por ser el realizador de mayor trascendencia del cine experimental en Super 8 venezolano 

El cineasta Diego Rísquez falleció este sábado en Caracas a los 68 años de edad. El realizador venezolano luchaba contra un tumor cerebral. 

Diego Rísquez Cupello nació en Juan Griego el 15 de diciembre de 1949 y fue, entre los años setentas y ochentas, el realizador de mayor trascendencia del cine experimental en Super 8 venezolano.

Bolívar, sinfonía tropikal (1979) fue la primera película filmada en Súper 8 en ser seleccionada a la Quincena del Realizador del Festival de Cannes (1980).

En 1984 Rísquez volvió a la misma sección de Cannes con su segundo largometraje en Super 8: Orinoko, nuevo mundo. En 1988 acudió al festival con Amérika, terra incógnita.

“Los dos largometrajes en Super 8 de Rísquez parecen expresar un deseo de reinventar el cine desde los orígenes con ese formato, lo que incluye prescindir de la palabra hablada”, expresó el periodista Pablo Gamba en 2014.

Manuela Sáenz (2000), Francisco de Miranda (2006), Reverón (2011) y El Malquerido (2015) fueron los últimos cuatro largometrajes del cineasta.

Sus restos serán cremados en el Cementerio del Este.


La petición en carta abierta que Diego Rísquez le hizo a Maduro

Tras ser operado del tumor cerebral, en mayo de 2016, el cineasta denunció la situación que le tocó vivir para no ser "cómplice" de la realidad del país.

Tras ser operado del tumor, en mayo de 2016, el cineasta le envió una carta abierta al presidente Nicolás Maduro para pedirle solventar los problemas del sector salud del país. Le pidió tomar decisiones que incluyan a los excluidos y garantizar los derechos básicos de los venezolanos.

“Sr. Presidente, el soberano puede dejar de comer una arepa un día, o dejar de tomar café, pero que el Estado no pueda garantizar la salud a sus ciudadanos es inadmisible”, escribió.

Conocido por dirigir películas como Reverón (2011) y El malquerido (2015), Rísquez relató en ese momento (mayo de 2016) que fue operado y esa experiencia lo hizo vivir en primera persona la situación del sector salud.

Le sugirió al presidente “cambiar de actores” y de vestuario, puesto que “los uniformes tampoco han funcionado

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE NICOLAS MADURO

PALACIO DE MIRAFLORESSU DESPACHO.-Señor Presidente;Le escribo estas líneas para decirle que me siento muy orgulloso de haber nacido eneste país llamado Venezuela. Asimismo, le reitero que me siento doblementeprivilegiado por pertenecer a un gremio llamado el Cine Nacional donde es unánimepara cualquier persona que es de las pocas cosas que funcionan bien. Se lo digoporque de todas las manifestaciones artísticas de este país, el cine es la únicaprotegida por una ley desde 1993, que se complementó con una reforma aprobada por unanimidad de todas las fracciones políticas en la Asamblea Nacional en el año 2005. Al mismo tiempo contamos con el Instituto de Previsión Social del Trabajador Cinematográfico, Abicine, que vela por la salud de sus afiliados. Sr. Presidente, en elcine como en cualquier otra actividad existen distintas visiones políticas pero lo que siha prevalecido es el bienestar de nuestra cinematografía por encima de todo.Sr. Presidente, desde los años setenta he tratado de retratar al país donde me tocónacer porque estoy convencido que el cine es parte de la memoria de una nación.El arte, aunque nosotros los autores no lo queramos reconocer, siempre tiene una parteautobiográfica y, en estos momentos, me estoy recuperando de una operación de untumor cerebral, infortunado evento que me permitió confirmar que nuestra riquezahumana se debe a una mezcla muy diversa que nos hace grandes y únicos por nuestradiversidad étnica y cultural. Sr. Presidente, el medico neurocirujano que me operó es hebreo venezolano, formadoen la Universidad Central de Venezuela con postgrado en Suecia; la cardiólogo es ítalo-venezolana, también formada en la Universidad Central de Venezuela y la neuróloga,maracucha, formada en la Universidad del Zulia; el oncólogo es de origen hindú nacidoen Venezuela con postgrado en Inglaterra. Los enfermeros y enfermeras que he tenidooportunidad de conocer son de distintas regiones del país: de Barlovento, de Monagas,de los Andes, de los Valles del Tuy, de Caracas y en lo que todos coinciden es en sumística de trabajo. Como paciente uno se siente enormemente agradecido de haber tenido la oportunidad de conocer a gente que siente pasión por su trabajo. La mayoríade ellos trabaja en hospitales públicos y en lo que todos coinciden es en la falta deinsumos para atender a sus pacientes, muchos de ellos de bajos recursos, congrandes dificultades para conseguir medicinas para salir de angustiosas enfermedadesy muchos de ellos al borde de la muerte.Sr. Presidente, el soberano puede dejar de comer una arepa un día, o dejar de tomar café, pero que el Estado no pueda garantizar la salud a sus ciudadanos es inadmisible.Señor Presidente, piense lo que significa para un ser humano perder a un padre, a unhijo, a un hermano. Yo soy de los que creen que hay que incluir a los excluidos. Incluir para mi significa que el Estado está obligado a garantizar a sus ciudadanos el derechoa la salud, la alimentación, la seguridad y la educación. Sr. Presidente, ¿sabe cuántasvidas se podrían salvar y cuántas medicinas podríamos comprar con el precio de untanque de guerra, o esos aviones Sukoy para una supuesta pelea contra el Imperio?Sr. Presidente, después de diecisiete años, es evidente que hay algo que se estáhaciendo mal. Ya que empezamos hablando de cine, quisiera confesarle que mispelículas funcionan, no porque yo sea el mejor Director sino porque entiendo que elcine es un trabajo de equipo y siempre he tratado de rodearme de los mejoresprofesionales de este país. Sr. Presidente llegó la hora de cambiar a los actores.Busque en la Sociedad Civil a los posibles sustitutos y, para continuar hablando decine, es muy importante también cambiar de vestuario: los uniformes tampoco hanfuncionado.En nombre de mi familia, de mi hija y mis nietos, le escribo esta carta pública.

He sido crítico y también objetivo cuando he visto logros pero esta circunstancia queme tocó vivir me ha hecho reflexionar muchísimo acerca de la situación de la salud enVenezuela por la que tanto ha luchado mi familia por cinco generaciones. No quieroque mi silencio me haga cómplice de una realidad que no comparto. Sr. Presidente,ojalá usted no tenga que vivir una experiencia similar para cambiar de rumbo. Todavíaestamos a tiempo. O me pregunto ¿quiere Ud. esperar el resultado de las eleccionesde Gobernadores y Alcaldes para tomar decisiones? El soberano es sabio como dijo elPresidente Chávez, y lo demostró el 6 de diciembre de 2015: ya la mayoría no estácontenta. Se despide de usted. Atentamente, Diego RísquezDirector de cineCaracas, 19 de abril de 2016 Postdata:Sr. Presidente, seguimos aquí y seguiremos luchando por tener cada día un mejor país.