El Sacrificio Desagradable | Por Edwin Rios - Venezuela..Libre

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El Sacrificio Desagradable | Por Edwin Rios


El Sacrificio Desagradable | Por Edwin Rios


El plan perfecto de Dios es haber tenido un paraíso terrenal donde reinará eternamente la paz. En primer lugar, qué aburrido debe ser un lugar así. Y si la libertad existiese para uno hacer el bien, y sólo el bien, ¿Podría considerarse eso como una libertad plena? Pero algo interesante pasó en el principio de ese plan perfecto: Caín mató a Abel.

¿Quién carga la culpa?

Bueno, en Venezuela la facción Chavista culpa a Maduro y a sus seguidores. Pero todos sabemos que fue Chávez quien dio inicio a todo este santo reguero que nos ha dejado el comunismo. Y de alguna forma cuadramos el marco del pecado en esas dos personas. Entonces, si hemos de culpar a la línea de progenitores, ¿Por qué nos debemos detener en Chávez? Claro, con el comunismo no lo hacemos. Decimos que el plan vino desde Cuba. Y aun antes de Cuba, provino de Rusia, de Alemania del Este, y de todos los laboratorios que colaboraron para crear la noción de una represión perfecta. Pero de alguna forma olvidamos la corrupción que fue creada ante de 1998 por las fuerzas anticomunistas de Venezuela. Y no somos capaces de enlazar a los progenitores de una corrupción que ya se había convertido en algo vertiginoso para esa época, y que siguió creciendo, como una cadena histórica de control extendido, pero que después del ‘98, el lobo tomó una vestimenta de cordero distinta, y muchos de los mismos personajes de esa corrupción, todavía se prolongan en el escenario político del país.

Si hemos de culpar al individuo y a sus progenitores, debemos recordar que alguna vez se dijo (Lucas 11:1-’13): “¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?” Si uno analiza estas palabras, cabe pensar que los padres tienen los cables del cerebro configurados de cierta forma para nunca fallar en la responsabilidad hacia sus hijos. Y es interesante cómo se utiliza la figura del hambre como la prueba más fehaciente de la lealtad entre un ser humano y su hijo. ¿Acaso nos dice ese mensaje que quien falla en el estómago, falla en su lealtad, también falla a la obra maestra de Dios?

El Viejo Testamento nos cuenta que la mamá de Moisés, una princesa egipcia, la propia hija de Faraón, escondió a su bebé hasta que tuvo tres meses, para que los egipcios no lo mataran. ¿Qué hizo para salvarlo? Lo colocó en una canasta al lado del Río Nilo. Y después le pidió a Miriam, a la propia hermana de Moisés, que se quedara cerca para ver qué pasaba. Claro, el plan era que la princesa luego se iba a bañar con sus sirvientas en el río, y habían de extraer la canasta de las aguas, como algo que era desconocido para ellas, pero que en la canasta habrían de descubrir a un bebé. El mismo bebé que ella misma había dejado flotando en el río.

A mi me luce que con haber dejado al infante en la canasta, ya había puesto a su vida en peligro, aunque su hermana Miriam hubiese sido experta nadadora. Además, antes de parir a su hijo, ¿nadie se había dado cuenta del estado de gravidez de esa princesa? Acaso lo escondió con una faja? O acaso ella dijo haber tenido un aborto natural, sin haberlo tenido? Todo es posible, pero este relato está cundido de mentiras y engaños. Será que Dios nos está diciendo que la vida es más importante que una mentira? Interesante, aún cuando la princesa puso a su hijo en peligro para sostener a una mentira. Mi experiencia es que las mentiras, tarde o temprano, quieras o no quieras, salen a la luz.

¿Pero quién dañó el plan perfecto de Dios?

Si es question de progenitores… y entendiendo que Caín mató a Abel; entonces ¿quién los trajo al mundo? Adán y Eva. ¿Y quién puso a Adán y Eva en la Tierra? Dios. Con lo cual uno podría pensar que Dios es parte responsable por el fallo del paraíso divino.

Pero Dios no es bruto. Él tiene que haber pensado en esa falla y en cómo corregirla. Claro, siglos después, en los tiempos del mismo Moisés, Dios estampó los Diez Mandamientos. Y el cuarto de esos mandamientos dice: “Honrarás a tu padre y a tu madre.” ¿Quiere eso decir que los padres de alguna forma van a estar siempre conectados y ordenados perfectamente con el plan de Dios, dándole a sus hijos, como mínimo, el beneficio de la alimentación y de la vida?

No lo creo. Eso también sería una falta a la noción de que somos sere libres, pero imperfectos. A mi entender, lo que Dios hace es comprar un poco de impunidad con ese mandamiento, para que nadie lo culpe a él como co-responsable del fallo de la perfección divina. Con ese cuarto mandamiento Dios nos quiere decir que, de fallar el plan, tú y tu padre son responsables, pero no busques más lejos de ellos. En otra palabras, cada cual es responsable por mejorar su condición, buscando la perfección de Dios; pero quien falla es el hombre y el hijo que se hace esclavo de esa imperfección.

De manera que, como padres y madres, nos toca buscar un camino que nos dirija a la perfección divina. Chávez y Maduro creen haber encontrado el camino en el comunismo. Un desvío claro del camino establecido por sus antecesores. O huían del camino de sus antecesores, que venía equivocado con la corrupción, o como lobos hábiles en su engaño buscaban una vestimenta nueva que los perpetuara a ellos también con el premio de la corrupción. Como hijos somos responsables por analizar el camino por el cual nos quieren llevar nuestros padres. Y si creemos que ese camino no es el correcto, debemos establecer una nueva senda.

¿Y qué nos dice que el camino no es el correcto?

El hambre y la muerte. No hay vuelta atrás, pero tampoco se sabe en qué dirección tenemos que ir. Difícil. Los que pretenden arreglar el problema es la misma corruptela de siempre. De manera que creo permisible la idea de que no es crítico angustiarse por deshonrar a tus padres, si ellos mismos han deshonrado a Dios.

Maduro persiste en el poder debido al cuarto mandamiento de Dios. Ellos no se hacen culpables de nada. Son impunes. El cuarto mandamiento no se discute; se comple. Y al que se atreva a deshonrar al padre, o a la madre; muere en la olla.

Ya esta corruptela no busca vestimenta nueva. Buscan carne fresca para hacer un sacrificio nuevo ante Dios. Un sacrificio desagradable ante el cual Dios no responde.


Fuente: lacabilla.com