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Especial ND: A casi un año de la paralización, urge retomar trasplante de órganos



Especial ND: A casi un año de la paralización, urge retomar trasplante de órganos



Armando Montiel es paciente de trasplante de órganos, y cuenta que su lucha por la vida comenzó súbitamente, dos años después de haber recibido un riñón de su hermano. Lo que debía ser la puesta a su insuficiencia renal crónica, terminó siendo una causa irrevocable de reclamo personal: el acceso a la salud. “No es lo mismo llegar a la tumba habiendo luchado, que morir sin dar la batalla”, matiza el docente de Maracay.

La crisis sanitaria lacera la procura y trasplante de órganos en el país. A casi un año de la paralización de la actividad, flaquea la salud de quienes se arriman esperanzados a la posibilidad de adoptar un injerto de hígado, riñón o médula ósea para preservar su vida.

La probabilidad de recibir una donación efectiva luce prácticamente remota en un 2018 precedido por un año en blanco, en el que hubo cero intervenciones de ese tipo y el desabastecimiento de material quirúrgico, reactivos e inmunosupresores acorraló a los centros especializados.

Para Francisco Valencia, director de Codevida, la coalición de organizaciones de salud, se trata de un punto de inflexión que ha derivado en el desmantelamiento del Programa Nacional de Trasplante, manejado desde 2014 por la Fundación Venezolana de Donaciones y Trasplantes de Órganos, Tejidos y Células (Fundavene).

Las cifras aportadas por la ONTV, la organización que por 17 años fue rectora de trasplantes en la nación, dan crédito al desmoronamiento. En 2016, cuando se realizaron los últimos procedimientos, Fundavene apenas sumó 114 trasplantes de riñón, lo cual supone una caída de 66% de la procura si se compara con 2012, cuando se completaron 339. De los riñones donados antes de la crisis actual, 25 eran de cadáver y 89 de vivo, según la ONTV.


En 2016 también se concretaron 104 trasplantes de córnea, la mitad de los practicados en 2012; y solo dos de hígado de donante vivo, seis menos que el período referencial. Además, se cuentan 43 injertos de médula ósea.

En el balance divulgado por la ONTV descuella un dato que perfila la tasa de donaciones efectivas, una cifra que perdió vigencia y que se ubicaba en 0,54 por cada millón de habitantes, menos de un procedimiento. En el histórico de procuras efectuadas, entre los años 1999 y 2016, en la red sanitaria despunta 2012, cuya tasa de donantes era de 4,51 por cada millón, lo más cercano al promedio que ostenta Suramérica que se ubica en 7. Pero la maca nacional se desvaneció en 2017 cuando Fundavene quedó desmantelada por falta de dinero, según afectados.

La contingencia ocurre en un país donde más de 15 mil personas están sometidas a tratamientos de diálisis, de las cuales 7.500 podrían optar por un riñón, advierten defensores de la salud. Al desatino por el desabastecimiento en los hospitales, que se intensificó desde mayo, se añade también el drama de quienes han sido trasplantados: la ausencia de inmunosupresores compromete la salud de los pacientes estables y algunos enfermos crónicos enfrentan una sentencia irrevocable de muerte. La especialidad desnuda los estragos de una emergencia humanitaria que desarticula los centros.

“De 2017 no hay cifras oficiales y este año está en cero la tasa. Sabemos que se han realizado trasplantes de vivo a vivo, de hígado y de riñón. Los han hecho en los centros privados. Pero ahora hay un dilema, pues una vez hecha la operación el beneficiario necesita de por vida unos medicamentos específicos. No es que se lo toman una semana y luego dentro de un mes. Es diario y mientras esté vivo, de lo contrario, rechaza el órgano. Sin medicamentos eso es inevitable y es lo que está ocurriendo ahora”, advierte Lucila Velutini, miembro del Consejo Directivo de la ONTV.

Escasez cada vez más grave

El portavoz de Codevida , Francisco Valencia, advierte que tienen registros de 40 rechazos de órganos adjudicables a la carestía de medicamentos, que ronda 90% y que doblega a alrededor de 3.500 trasplantados que dependen de las drogas subsidiadas por las Farmacias de Alto Costo del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. “Pasamos de tener reportes semanales a interdiarios. Este mes la situación ha recrudecido y estamos registrando rechazos todos los días”, dice.

El también fundador de Amigos Trasplantados de Venezuela cataloga el escenario de catastrófico y desgrana los nombres de algunas de las víctimas embestidas por la crisis: Mary Hernández, Roselyn Jiménez, Kesly Martínez, mujeres con cuadros complicados, que tienen en común el apego por la vida y enfrentan un rechazo agudo de riñón.


A la lista de víctimas mortales, se suman Marta Solórzano y Luz Marina Martínez, madre de dos hijos. Ambas fallecieron, la primera y la segunda semana de marzo, respectivamente, por falta de antirrechazos como Myfortic y Rapamune.”Tenemos información sobre otras muertes. Estamos investigando y hasta ahora manejamos, de manera preliminar, cinco decesos en Maracaibo y otros siete en todo el país”, aduce Valencia.

La coyuntura desliza un drama profuso que robustece la crisis. Afectados señalan que los hospitales facultados para la atención de rechazos agudos de carecen de Solumedrol, el medicamento indicado para revertir el cuadro. Mientras todo ello avanza, Roselyn Jiménez, una joven que recayó en diálisis, suplica en Twitter al MinSalud para salvar el riñón que recibió hace 10 años de su mamá.

La ONTV pide al Gobierno a permitir la cooperación internacional. Miembros de la organización aseguran que reciben hasta mil solicitudes de ayuda, hechas por pacientes con cuadros severos.


Julio Materano
Fuente: Noticierodigital.com