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“Llegan insumos hoy y ya el viernes no hay”, protestan pacientes de la Hemodiálisis Riverside

“Llegan insumos hoy y ya el viernes no hay”, protestan pacientes de la Hemodiálisis Riverside

“A veces llegas a la unidad y los amigos que siempre veías ya no están”, dijo Jesús Morales, quien desde hace cinco años se dializa en la unidad de diálisis Riverside, ubicada en Bello Campo (Caracas). Allí, ha visto cómo la escasez de insumos se ha agudizado en los últimos cinco meses y cómo ha cobrado la vida de otros compañeros de sala que padecen su misma condición: las de “Carlitos”, José y Rafael.

“Hace cinco años empecé en esta unidad y muchos de los que empezaron conmigo y se volvieron mis amigos ya no están. En enero murieron unas cuatro personas por la falta de materiales. Hay quienes se descompensan después de pasar dos sesiones sin dializarse”, alertó Jesús Morales.

Este miércoles, 23 de mayo, los pacientes de la unidad de diálisis Riverside, en Bello Campo (Caracas), protestaron en las instalaciones del centro por la falta de material. El suministro, que corresponde al instituto adscrito al Ministerio de Salud, es repartido a “cuenta gotas”. Mientras, la incertidumbre se apodera de los pacientes.

Morir por no poder dializarse. Ese es el miedo que tienen Karina Betancourt y los otros pacientes que son atendidos en la unidad de Bello Campo. “Yo creo que no aguantaría más de una semana sin diálisis“, dijo la madre de dos hijos.

Cada vez que Jesús Morales asiste a las sesiones de diálisis, trata de llevar consigo todos los insumos necesarios. Más de una vez ha visto a los pacientes renales del centro quedarse sin el tratamiento del día por falta de filtros, líneas e, incluso, agua.

Para “curarse en salud” intenta llevar él todos los materiales que debería suministrar el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss). Un lujo que la mayoría de los que son atendidos en la unidad no pueden darse.

Un filtro puede costar hasta 3 millones 500 mil bolívares en las distribuidoras privadas, el equivalente a casi cuatro salarios mínimos. Esa suma se multiplica por tres, pues tres son las sesiones de diálisis que reciben semanalmente los pacientes para limpiar las toxinas que se acumulan en sus organismos.

Sin insumos
Los pacientes dijeron a Efecto Cocuyo que este miércoles llegaron 500 filtros dializadores al centro. Sin embargo, aseguran que la cantidad de material es insuficiente para atender a los 160 pacientes que se tratan en el centro en los diferentes turnos.

“Llegan insumos hoy y ya para el viernes no hay”, protestó Karina Betancourt, una pacienteque se dializa desde hace cinco años y que debe movilizarse desde Guarenas hasta Chacao para poder recibir el tratamiento.

“Tengo que buscar el efectivo para poder pagar el pasaje, que está en 34 mil bolívares ida y vuelta. Varias veces llego aquí y me dicen que no hay diálisis o me dializan incompleta porque falta algo”, dice Betancourt.

Semanalmente, los pacientes con insuficiencia renal deben dializarse tres veces, con una frecuencia interdiaria y durante cuatro horas. La persona es “conectada” a la máquina de diálisis, que limpia las toxinas que se acumulan en el organismo, una función que cumplirían los riñones de funcionar correctamente.

Sin embargo, los pacientes de la unidad Riverside llegan al centro sin saber si ese día los podrán dializar. “El miércoles (16 de mayo) llegué y me dijeron que no había diálisis“, dijo Betancourt. “Si no faltan los filtros, entonces son las líneas o el bicarbonato que le colocan a la máquina. Si no son los insumos, entonces no hay agua y nos dializan solo durante dos horas”.

Sin materiales ni dieta
Los pacientes exigieron al Ivss el suministro continuo e ininterrumpido de insumos y denunciaron que la escasez de material se ha agravado desde principios de 2018, cuando el desabastecimiento afectó a todas los centros nefrológicos del país.

Morales incluso ha llegado a donar algunos de los filtros que compró cuando la escasez de dializadores se agudizó en enero de este año. “Me digo que no los puedo dejar morir”, aseguró sobre la situación de sus compañeros de diálisis.

Denunció que en el centro solo funcionan alrededor de 40 máquinas, la mitad del total que hay en la unidad. El resto, dijo, está dañado por falta de mantenimiento.

También dijo que los pacientes no reciben una dieta adecuada ante la escasez de alimentos y los altos precios. “En mi familia hemos hecho de todo para tratar de mantener la proteína en la mesa (necesaria para las personas con insuficiencia renal), pero aquí hay gente que solo come carbohidratos o granos, que no nos hacen bien”, dijo.

JULETT PINEDA SLEINAN | @JULEPINEDA-Efecto Cocuyo