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El Sistema de Salud en Venezuela: Genocidio, crimen de estado


El Sistema de Salud en Venezuela: Genocidio, crimen de estado



Médico Neumonólogo adjunta al servicio de Neumonología del Iahula hasta marzo 2018 / Prensa


En la edición anterior mencioné con preocupación la epidemia de la tuberculosis, que sin lugar a dudas está en curso; y de momento, no se ha hecho nada para revertirla, por el contrario, se le “agrega combustible al fuego”, ya que otro grupo altamente afectado por la propagación de la tuberculosis, son los pacientes del Programa VIH/SIDA, quienes por su estado de inmunosupresión, son contagiados muy fácilmente; y más ahora, que se encuentran en extremo susceptibles por el mal control (involuntario) de su condición. Los pacientes del programa VIH/SIDA, viven en zozobra, no por su diagnóstico —porque en países desarrollados, la esperanza de vida de estos pacientes se ha normalizado o igualado a los de la población general, gracias a los programas de tratamiento a los que tienen acceso— sino por falta de reactivos para la realización de carga viral, medición de linfocitos, entre otras pruebas, elementos necesarios para conocer su sistema de defensa y establecer la pauta de tratamiento. Pero lo que es más angustiante aún… no les está llegando el tratamiento antirretroviral, su sistema inmunológico se deteriora rápidamente y mueren por las infecciones contra las que no pueden luchar, y para las que tampoco tenemos antibióticos, los cuales, usualmente deben ser de amplio espectro y por régimen prolongado. Hay que mencionar, que no sólo sufren quienes tienen un padecimiento previo, también están padeciendo muchas personas quienes no tenían ningún tipo de enfermedad, pero ahora son hospitalizados única y exclusivamente como consecuencia de la caquexia, que es un estado extremo de desnutrición, ¿cuántos niños, adultos y ancianos habrán muerto por desnutrición severa, en uno de los países más ricos del planeta? ¿Cómo explicarle esto al mundo en pocas palabras? Socialismo del siglo XXI.

La dirigencia Chavista siempre se ha jactado de ser “defensora de los derechos de la mujer”, y crearon el Ministerio del Poder Popular para la Mujer, pero llama la atención, que al revisar el portal @MinMujer y la cuenta twitter de la Ministra del Poder Popular para la mujer @CarylBertho —a pesar de que en su Bio se autodescribe como “¡Chavista por siempre! Ministra del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género” —no aparece por ninguna parte denuncias por el aumento dramático y sostenido de la mortalidad materna e infantil, ni llamados en defensa del derecho a la vida de las mujeres embarazadas y de sus hijos que están por nacer, busquen ustedes mismos. Aparecen cosas como


Se reúnen mujeres en un “foro de paridad política”, y el “movimiento de madres” que están muy preocupadas por Maduro, pero no por las miles de muertes infantiles. Esas y mil formas más de perder el tiempo, distraer y adoctrinar. ¿Pero por qué no denuncian lo que sucede? Muy sencillo, porque las cifras epidemiológicas de mortalidad materna y mortalidad infantil, son indicadores fieles de la situación de salud de una población, de la gestión sanitaria y por ende del nivel de desarrollo de un país, responsabilidad directa del gobierno. De la mortalidad infantil, especialmente la mortalidad perinatal, neonatal y la de niños menores de un año, reflejan el estado de control del embarazo y la atención del nacimiento. Y cuál será el destino del binomio mujer-bebé, si ocurre un gran aumento de los requerimientos energéticos en la mujer, pero no tiene acceso a una alimentación básica, y menos de calidad, ni a suplementos (algunos imprescindibles, como el ácido fólico, porque previene defectos del sistema nervioso central en el feto), tampoco a programas completos de vacunación durante la gestación, para prevenir infecciones que puedan provocar complicaciones o malformaciones. Adicionalmente la mujer embarazada, cursa con altos niveles de estrés e incertidumbre por no contar con los recursos para el adecuado control del embarazo, y atención del nacimiento, parto o cesárea, si amerita ésta última, se complica más, ya que necesitará más insumos y los hospitales no cuentan con estos. Todo esto es sólo en cuanto al área preventiva. Pero en el área curativa y de asistencia inmediata el escenario no mejora, y es que se han suscitado situaciones graves, por falta de insumos médicos no se han podido realizar cesáreas de emergencia, y los desenlaces han sido fatales. También ocurren complicaciones en cadena, embarazos mal controlados, niños prematuros, no hay tratamiento para la maduración pulmonar, ni para las alteraciones o enfermedades con las que vienen, ni fórmula láctea para alimentarlos, por estas y otras causas pueden ameritar estancia en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos), la cual puede ser salvadora pero también mortal, ya que al no contar con materiales ni equipos adecuados para la esterilización de estas áreas, y el hacinamiento de recién nacidos, son las infecciones las primeras causantes de muerte. Faltan insumos para la atención de emergencias neonatales como insuficiencia respiratoria, sangrados, deshidratación, shock, o sencillamente no hay incubadora, ni ventilador mecánico para un recién nacido que espera ser atendido, y si lo hay, no funcionan las tomas de oxígeno o de corriente, o no hay sondas, tubos endotraqueales, catéteres, etc. Los neonatólogos ven morir bebé tras bebé. Es una horrible pesadilla que no acaba.

Pocos datos se pueden mencionar al respecto, ya que el portal del Ministerio del Poder Popular para la Salud, no siempre funciona, y cuando funciona, no hay archivos con cifras actualizadas. Las últimas cifras registradas fueron publicadas en Mayo 2016, y comparadas con los boletines epidemiológicos del 2015, hubo un aumento del 30% en la mortalidad infantil, y un 65% en la mortalidad materna. Las cifras oficiales, no han sido divulgadas oficialmente, pero según la dirección de vigilancia epidemiológica, en el año 2016 fallecieron 11.000 niños que no llegaron a cumplir un año de vida. Si publicaran boletines del 2018, con toda seguridad se habrán incrementado estas cifras, aunque probablemente no serían fidedignas, ya que en muchos centros hospitalarios no se registran en las actas de defunción las muertes materno-infantiles, sino otras causas que no tienen que ver con el embarazo, por presión de las autoridades sanitarias. Esta práctica era usual en el IAHULA durante la gestión de los exdirectores Denis Gómez y José Ángel Ferrer, en la que los familiares de las gestantes fallecidas iban a dirección a pedir ayuda económica para pagar la autopsia solicitada por el médico tratante— y establecer si la real causa de muerte, era su condición de gestante— pero una vez allí (en la dirección), le decían que “la autopsia no era necesaria”, y llenaban el acta de defunción con otra causa de muerte.

¿Cuánto le robaron a las generaciones futuras? Todo, sus vidas.


Agreguen a ese terrorífico panorama, el hecho de que los profesionales de la salud recibimos un sueldo mensual que alcanza para comprar al día de la publicación de este artículo, medio kilo de queso y un cartón de huevos, y que además somos violentados, perseguidos, encarcelados, por el mero hecho de exigir que doten los hospitales o por denunciar ante los medios y la población lo que acontece y que el gobierno oculta: no sólo la desesperante realidad de nuestros enfermos, sino también las redes de corrupción existentes con los insumos médicos (lo poco que llega lo desvían a un mercado negro), así como también la incidencia de infecciones de notificación obligatoria y el aumento en la mortalidad por causas sencillas de resolver teniendo el remedio disponible. No es de extrañar que la huida de profesionales de la salud sea masiva. Pero para ellos, nada de eso importa, el objetivo es ocultarlo, a toda costa, ya que se trata de información con un alto impacto socio-político. Esto está sucediendo mientras el Ministro de Salud, Luis López, haciéndose el de la vista gorda, pinta paredes y arregla bombillos de algunos ambulatorios y hospitales, o puede que dote algunas sillas, mesas y algunos aparatos de uso hospitalario a la red sanitaria paralela, en donde se encuentran y atienden los médicos integrales comunitarios, quienes no tuvieron una formación académica-científica formal en Medicina, y quienes son ampliamente utilizados para actos de proselitismo político, y muchos otros por supuesto, víctimas del propio sistema importado de Cuba.

Esto es sólo un vistazo a vuelo de pájaro de lo que vivimos, pero es suficiente para afirmar que en Venezuela, país que ha sido víctima del saqueo más grande que haya conocido la humanidad en términos de dinero y bienes por parte de criminales mafiosos, estamos viviendo un genocidio, palabra que compuso Lemkin a partir de genos (término griego que significa familia, tribu, raza o pueblo) y -cidio (del latín -cidere, matar) matanza de un pueblo. ¿Y es que cuál es la diferencia entre que nos maten en una cámara de gas, o en guettos? ¡si es que Venezuela entera es un guetto! aislados de todos los recursos básicos para sobrevivir. Padecemos entonces la matanza de un pueblo. Mi finalidad no es que el lector se exalte con dicho término, sino que conozca la dimensión real de esta grave situación, ya que es imposible que se entere a través de los medios de comunicación “tradicionales” existentes en Venezuela; debemos ser conscientes de que esto una situación provocada intencionalmente por el estado, nos debilitan, nos matan, y eliminan toda capacidad de respuesta/protesta, de pensar con claridad; es una medida de control de la población, para perpetuarse por siempre en el poder. No son ineficientes, ¡no!, ellos sí que han implementado su proyecto a la perfección. Conociendo el problema en profundidad, sabremos qué rol debemos desempeñar cada uno de nosotros para aportar el grano de arena en la lucha por la liberación de Venezuela, porque nada de lo aquí denunciado se va a solucionar, a menos que haya un cambio total y absoluto de sistema.

Agradezco a las organizaciones, asociaciones, empresas y grupos de personas independientes, que sin fines de lucro han aportado en la medida de lo posible insumos y materiales médicos a muchos hospitales y pacientes. Y a los médicos y personal hospitalario que en un momento dado aportaron de su bolsillo, o movieron cielo y tierra para ayudar a resolver la situación de salud de algún o de muchos pacientes. Solo espero que algún día lleguen los juicios, que se castigue con severidad y de un modo ejemplarizante, a todos los culpables de esta tragedia.



Fuente: lapatilla.com