El éxito total de la soledad, por Armando Martini - Venezuela..Libre

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El éxito total de la soledad, por Armando Martini



El éxito total de la soledad, por Armando Martini



Usted, NTN24, Fox, La Patilla, El Nacional, Tal Cual, ANT3, RAI, BBC, DW, CNN, y las redes sociales del mundo, observaron la inocultable desolación insultante en la sala de sesiones de la septuagésima tercera Asamblea de las Naciones Unidas. Mandatarios con similares e incluso infames historiales -sí los hay peores, aunque cueste creerlo- han tenido superiores audiencias. Sin referirnos a Chávez, que producía emociones y reacciones, hizo un mal chiste infernal sobre aquello del olor a azufre, que a flemáticos diplomáticos les pareció una ocurrencia del peculiar caudillo atiborrado en petróleo y dinero.


Pero ha pasado el tiempo, algunos siguen de mal en vamos a ver, como Rusia y Cuba, otros de mal en peor, y los que no aguantamos más, como Venezuela y Nicaragua. El oficialismo y su régimen han aprendido nada o muy poco. Aún más, se les apareció un nubarrón que ensombrecerse vista y mente, pero no la pérdida del oído; sordos han sido siempre.

Utilizando como adelanto al imberbe Canciller falto de ideas, experiencia y limitaciones, aburrido en el hablar y adusto al pensar, Maduro imitando a Fidel declaró, que no pensaba asistir a la ONU por razones de seguridad. Sin embargo, una manipulación rabanera circuló por el mundo, ¡Trump pudiera reunirse con Maduro!, que ingenuos, creyeron. Sin aviso, en desesperado correteo, abordó el avión, y en pleno vuelo hacia el imperio, ciudad de Nueva York, anunció que se presentaría en la Asamblea dispuesto, encantado de verse y estrechar la mano del cara pálida presidente. Aceptaría una invitación a la Casa Blanca o a Mar-a-Lago, en Florida. Algo difícil, el capitalismo disfruta del golf y el humilde chofer de autobús, socialista del siglo XXI, obediente del castrismo rancio, no tiene gusto por los deportes oligarcas, sifrinos y escuálidos, según el concepto comunista.

Pero el Presidente de los Estados Unidos, tiene el pendejo muy lejos, y no se prestó al supuesto dialogo que pudiera oxigenar política y económicamente al régimen, como está acostumbrado en Venezuela con la infame intermediación de Rodríguez Zapatero y gafos dialogantes. El G2 cubano no calibró adecuadamente y su pupilo fue rechazado ante los ojos del mundo, como lo reflejaría el refranero popular, quedó como novia de pueblo, vestido y alborotado, agitado como pajarito en grama, viendo para todos lados.


El presidente suspendido por abandono del cargo, ha sido protagonista de la más bochornosa y burlesca presentación que se recuerde en la historia de la ONU. La paliza fue gigantesca. No se esperaba nada interesante de su discurso, -lo contrario hubiese sido milagroso-. Soltó sus fastidiosos y cansones mensajes. A la diáspora, el abrumador éxodo venezolano -como lo hiciera Con el Mazo Dando- lo trató despectivo tachándolo de show mediático. Pero cuando pronunciaba su menjurje chapucero ante un salón desértico, -estaba siendo denunciado por varios países en la Corte Penal Internacional de La Haya y miles de ciudadanos seguían fronteras desesperados buscando oportunidades que el castro-madurismo les niega y ha destruido-, incluso intentó desdeñar a las delegaciones que lo dejaron hablándole a las sillas vacías, destacando que él era el presidente del Grupo de los No Alineados, que no estaban en sus sitios, para escuchar al líder que eligieron para su vocería y representación. ¿Qué pasó? ¿Se escondieron? ¿Les dio vergüenza? Sin duda, perdió afecto y respeto de los No Alineados. Y que lo haya hecho sólo ante quienes aún le brindan apoyo, es alarmante; quedó claro que son más los que rechazan a Maduro, su gestión y argumentos, que los que, por órdenes e interés tienen que mostrarse educados.

No es sólo que al obrero presidente le hayan tocado las secas después que Chávez se comió las maduras. Si el comandante no hubiera caído en la trampa cubana de ir a morir en La Habana en medio de médicos que no sabían qué hacer con aquél cáncer, quizás estas frutas podridas se las estaría comiendo él, que fue el sembrador original. Pero no fue así, al que se le desplomaron al mismo tiempo PDVSA y el precio del petróleo, enloqueció la inseguridad, corrupción y derroches ejecutados, propiciados y amparados por el eterno que le habían dejado la botija vacía y hedionda a podrido, fue a Maduro y su incompetencia. Venezuela sufre hiperinflación, niveles de ultraje, diversidad de enfermedades y escases que horrorizan al orbe. La pobreza y miseria son alarmantes. El índice de criminalidad supera la imaginación. Y la ONU ha registrado 2,3 millones de venezolanos que han emigrado. Por cierto, cifra no refutada.

Salvo por los ardientes fanáticos que siempre dirán estulticia y sandeces de las bondades a favor del comunismo, Maduro, Fidel, el Che y todas esas pendejeras, está solitario y en ridículo. En Venezuela más del 85% lo rechaza y quiere cambio. Lo mismo sucede con los países que dice “representar” no se quedaron ni a saludarlo. Apenas los pocos que todavía esperan llevarse lo que va quedando, custodios y acompañantes habituales de expediciones, que obligados escucharon insignificancias y ficciones. La visita a la maravillosa y seductora Nueva York, fue una pérdida de tiempo y dinero, solo pudo participar en un acto eclesiástico inurbano preparado por serviles.


Ironías de la vida, exiguos fueron los pendejos forzosos a percibir el aroma de azufre que invadió el ambiente. No hacen falta 100 años para sentir soledad.




por Armando Martini
@ArmandoMartini
Fuente: Lapatilla.com