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¿Ingeniería de ficción o de ocasión?




ANTONIO JOSÉ MONAGAS PROFESOR TITULAR ULA, DR. CIENCIAS DEL DESARROLLO, MSC CIENCIAS POLÍTICAS, MSC PLANIFICACIÓN DEL DESARROLLO, ESPECIALISTA GERENCIA PÚBLICA, ESPECIALISTA GESTIÓN DE GOBIERNO, PERIODISTA CIUDADANO (UCAB), COLUMNISTA EL UNIVERSAL, DIARIO FRONTERA, RUNRUNESWEB.




Ingeniería


El ejercicio de la política en Venezuela resulta tan desquiciado en medio de la manida “revolución bolivariana”, que todo pronunciamiento levantado sobre los resquicios desde los cuales el poder asoma sus amenazas de gastada conspiración, termina convertido en un rollo de remendada arqueología ilustrativa de episodios mal copiados de la historia política contemporánea. Y en la mitad de tan patética situación, lucen embadurnados de estolideces cualquier posible razón la cual termina siendo aprovechada por el régimen gubernamental para justificar lo inexcusable. O sea, para rellenar con mentiras discursos que sólo sirven para enmendar deformidades de aberrante realismo.

El denominado “apagón” que vivió Venezuela, desde el jueves 7-M, pasadas las cuatro de la tarde hasta entrado el día martes 12-M, no solamente sirvió al régimen socialista para desenterrarse del subsuelo donde quedó embutido a consecuencia de los múltiples errores que devinieron en problemas que acentuaron la crisis política y económica vigente. También le valió la oportunidad para radicalizar decisiones que siguen atosigando al país sin medir efectos que luego busca resarcir. Pero sin entender o reconocer estar atorado en medio de serios problemas. O peor aún, sin posibilidad alguna de remediar nada por la misma desvergüenza con la cual ignora las exigencias que claman las libertades políticas, económicas y sociales y los derechos del hombre. Es decir, la institucionalidad que cimienta el ordenamiento jurídico cuyo contenido se arroga la Constitución para dictaminar lo que define como “Estado democrático y social de Justicia y de Derecho”.

Indistintamente de si la causa del cuestionado apagón fue por la ausencia continuada y descarada de lo que en ingeniería se denomina: mantenimiento preventivo y correctivo. O simplemente por razones de pésimo e insuficiente operatividad técnica. Bien por mediocre capacidad y pírrica experiencia de ingeniería. O sencillamente, por causa de un sabotaje cibernético o ataque electromagnético cometido por algún agente del “imperialismo” mediante una depurada tecnología de alta factura, el argumento vociferado por el gobierno central revela un descocado conocimiento que raya en un pusilánime desconocimiento de los axiomas, postulados y teorías sobre las cuales se erigen los principios básicos de la física racional, electrostática, relatividad, electromagnetismo, termodinámica, entre otras áreas técnicas. Asimismo, supeditadas al campo de la ingeniería eléctrica y sus áreas de incumbencia tecno-operacionales.

Además, debe señalarse que lo ocurrido tampoco es fortuito. Ni mucho menos, fue la primera vez en que un buen número de estados del país conllevan problemas de interrupciones, cesaciones, paralizaciones o cortes del servicio de electricidad. Otras veces, aunque nunca por el tiempo de este “apagón”, la sociedad venezolana no ha dejado de verse afectada por la misma razón. Más aún, sin que el alto gobierno se dispense de las consecuencias generadas. O sin que ofrezca alguna explicación que de cuenta del problema en su fuente.


Ingeniería política

A desdén de los efectos que problemas de esta índole producen sobre la economía, la educación, los medios de comunicación y la familia, este tipo de inconveniente se convirtió, por acción del desparpajo populista y demagogo, en un rutinario ejercicio de entumecimiento para un régimen cuya indolencia lo lleva a mostrar la mejor indiferencia, indolencia e impudor posible. ¿O la revolución fue tan decidida y rápida, que obvió el conocimiento sobre el cual se yergue la ciencia y la tecnología? Incluso, las humanidades y las artes.

De haber sido así, optó por poner en juego la narrativa y aplicación de una nueva ingeniería para la cual no hay razón alguna que pueda contrariar la lógica bajo la cual la naturaleza actúa en asociación con procesos físico-químicos que determinan la dinámica de fenómenos tan complejos como la electricidad, la gravedad, el clima, los orogénicos y todos aquellos que dan sentido, garantía  y condición a la calidad de vida del hombre.

Desde esta perspectiva, debe entonces decirse que la desesperación del régimen lo hace confundir “gimnasia con magnesia”. O sea, ingeniería (de la propia) con política (de la impropia).

Dicho sin mayores estrabismos técnicos, pareciera pues que ahora, ante la desmoralización que de seguro, tanta desidia haya causado al régimen haber desdeñado múltiples oportunidades para construir el país  anunciado en los comicios de 1998 y que describió la redacción de la Constitución sancionada en 1999, pareciera advertirse que apenas ha conducido sus propuestas de desarrollo (precario y anodino) soportándose escasamente en lo que, a manera de vulgar paliativo, pudiera ser ¿ingeniería de ficción o de ocasión?

ANTONIO JOSÉ MONAGAS
PROFESOR TITULAR ULA, DR. CIENCIAS DEL DESARROLLO, MSC CIENCIAS POLÍTICAS, MSC PLANIFICACIÓN DEL DESARROLLO, ESPECIALISTA GERENCIA PÚBLICA, ESPECIALISTA GESTIÓN DE GOBIERNO, PERIODISTA CIUDADANO (UCAB), COLUMNISTA EL UNIVERSAL, DIARIO FRONTERA, RUNRUNESWEB.


by ANTONIO JOSÉ MONAGAS
Fuente: Efectococuyo.com