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Crisis eléctrica modifica la rutina de los venezolanos: “Es una vida totalmente intervenida”



Crisis eléctrica modifica la rutina de los venezolanos: “Es una vida totalmente intervenida”



Han pasado cinco días desde que el gobernante Nicolás Maduro anunció el racionamiento eléctrico de 30 días y todavía no se ha informado cuáles son los horarios por estado, como se hizo en el plan de 2016. Mientras tanto, la rutina de los venezolanos sigue cambiando. 

El único anuncio oficial fue el improvisado tuit de Jorge Rodríguez del 2 de abril. El ministro de Comunicación dijo, 15 minutos antes, que esa misma noche habría una “administración de carga” en “algunas zonas del país” en un horario de 6:00 pm a 8:30 pm.

No quedó claro cuáles fueron esas “algunas zonas”. Lo que sí es cierto es que el servicio eléctrico en las regiones no ha sido restablecido en su totalidad. De hecho, hay zonas en las que han pasado hasta tres días seguidos sin electricidad y sin manera de planificar porque no saben cuándo regresará o se irá.

Eduvigis Loaiza vive en el barrio Rafael Urdaneta de Maracaibo. Tiene 65 años de edad y es hipertensa. Señala que esta semana no ha tenido luz desde el lunes, así que ha buscado el modo de racionar el agua (la guarda hasta en papeleras) y de tener siempre, velas, encendedores, fósforos y linternas recargables.

“Uno tiene que prepararse para estas contingencias. Vamos a seguir con este plan por largo tiempo. En este momento no tengo luz. Llegó como a las 11:30 pm y se fue otra vez a las 6:00 am”, expresa vía telefónica entre intermitencias con la señal.

Para mantenerse saludable, procura tener medicamentos guardados y evita molestarse. “Trato de ubicar los lugares donde hay puntos de venta y donde sean más baratos, porque la otra parte es el abuso que hay con los precios de los medicamentos. Necesito una medicina para la circulación y lo he conseguido en 26.000 o 36.000 bolívares. Eso es abusar demasiado de la gente”.

La psicólogo Isbeth Fernández, residente de Barquisimeto, estado Lara, ya tiene calculados los momentos en que se ha ido la electricidad esta semana: desde el lunes ha llegado la energía a las 10:00 o 10:30 pm y se va a las 7:30 u 8:00 am. Esto la ha obligado a cambiar su rutina. Aprovecha la noche para hacer las actividades que pueda, no duerme bien, y durante el día está paralizada.

Durante sus últimas mañanas no ha podido utilizar el ascensor, los comercios están cerrados porque los puntos no funcionan, se le dificulta buscar agua potable o hacer cualquier diligencia y evita comprar alimentos perecederos.

“Es una vida totalmente intervenida porque afecta todos los aspectos de la vida diaria. Tenemos muchos siglos con luz eléctrica. Entonces, naturalmente, ésta se ha convertido en algo determinante para la satisfacción de las necesidades básicas de la población”, señala.

Cuenta que esta semana se le dañó el aire acondicionado y que la lavadora ya está fallando porque la energía no llega con el voltaje suficiente, así que lava a mano. “Así están todos los sectores de Barquisimeto. Mi hermana vive en Cabudare y también se le va y le viene la luz”.

Ana Rosas, del sector El Socorro de Valencia, Carabobo, tiene ya tres años sin que llegue agua a su zona. Ya se ha acostumbrado a comprarla. Y los apagones han empeorado su vida diaria: “Es horrible vivir así, por la incertidumbre. La luz se va y las cosas en la nevera se dañan. No se puede tener ni carne ni pollo. Uno tiene que comprar cosas que no se dañen”, lamenta.

Los cortes en El Socorro -cuenta- han variado. El lunes llegó a las 9:30 pm y se fue el martes a las 9:30 am. Luego se fue a las 5:00 pm y regresó el miércoles a las 8:00 am, hasta que falló otra vez ese mismo día a las 7:30 pm.

“Tenemos que estar todo el día rogando que llegue la luz y corriendo de un lado a otro buscando agua. Además, también falla la señal de los celulares”, señala Vanessa Leonett, quien vive en el sector 3 de Los Guaritos, en Maturín, estado Monagas, donde desde hace tres días no le ha llegado la electricidad.

En las noches dormir resulta un reto por los zancudos y porque se quedan en colchones en los porches y en la sala para vigilar que no ingresen delincuentes a la casa. “En la madrugada cargamos agua y le damos a los vecinos porque de la cuadra solo a mi casa llega”, agrega.

La rutina de Leonett cambió incluso su jornada de trabajo porque, como redactora de contenido, escribe en la madrugada cuando llegan la luz y el Internet. “Estuve tres días sin trabajar. En la madrugada también lavamos ropa y recogemos agua”.


Sin anuncios concretos

La noche del miércoles Maduro ratificó, en un contacto con VTV, el racionamiento eléctrico de 30 días, aunque en Caracas no ha habido apagones desde el 31 de marzo. “Se trata de un plan para la recuperación y la estabilización en lo básico de lo que tiene que ser el servicio eléctrico en etapa de resistencia, con el plan de administración de cargas que nos permita llevar electricidad y agua”, dijo.

Mientras tanto, los ciudadanos siguen denunciando apagones en otros estados, como Yaracuy, Mérida, Falcón y Sucre.



by ISAAC GONZÁLEZ MENDOZA | 
@SASAMENDOZ
Fuente: Eectococuyo.com