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EE.UU. ofreció aliviar sanciones a empresarios venezolanos que intentaron que Maduro se marchara


EE.UU. ofreció aliviar sanciones a empresarios venezolanos que intentaron que Maduro se marchara



El objetivo de que el líder chavista abandone el poder sigue vigente, aunque Trump haya obligado a que se hable menos de ello en público

Aunque en apariencia, por indicación del propio Donald Trump, ha rebajado notablemente el tono de sus advertencias a Maduro —desde hace dos semanas son poco frecuentes las amenazas del uso de la fuerza— el gobierno estadounidense sigue en contacto con un número reducido de altos funcionarios, militares y empresarios de Venezuela que siguen comprometidos con precipitar un cambio en la jefatura de gobierno venezolana.

Aprovechando la presencia y fortaleza del exilio venezolano en Florida, EE.UU. ofreció la retirada de sanciones y ayudas dentro de paquetes de desarrollo económico a aquellos empresarios con lazos o intereses en Venezuela que pudieran mediar y convencer a jerarcas del régimen, en especial el ministro de Defensa, Vladímir Padrino; el presidente de la Corte Suprema, juez Maikel Moreno; el director general de Contrainteligencia Militar, Iván Hernádez, y el propio Figuera, el único que acabó dándole la espalda a Maduro.

Figuera, desde el exilio, envió recientemente una carta al general Padrino instándole a hacer lo mismo que él. En la carta, cuya existencia reveló el digital Al Navío y a la que también ha tenido acceso ABC, el general afirma: «Le solicité al Presidente Trump que levantara las sanciones a nuestro País; esta vez a titulo personal, porque ya antes lo había hecho por instrucciones del Presidente Maduro. No obstante, el Presidente Trump me mandó a decir que lo haría, pero con otra administración, porque la actual se robaría nuestros recursos y continuaría el sufrimiento de nuestra población».

Los empresarios, varios de ellos discretamente a caballo entre Venezuela y EE.UU., participaron en reuniones y conferencias telefónicas y pusieron sus contactos a trabajar, a cambio de una serie de compromisos.


Retirada de sanciones

Por ejemplo, en marzo el Tesoro norteamericano retiró calladamente 12 sanciones distintas contra Maria Alejandra de Perdomo y Mayela Antonina Tarascio-Pérez. Son la mujer y cuñada de Raúl Gorrín, incluidas en enero en una tanda de penalizaciones dictadas por supuesto lavado de dinero venezolano.

Gorrín es presidente de Globovisión y Seguros La Vitalicia, y en noviembre había sido imputado en un juzgado de Florida, por lo que abandonó el país. Este conocido empresario fue, según ha podido saber este diario, crucial en las negociaciones para evacuar a Maduro del poder e intentó convencer hasta el último momento al juez del supremo Moreno, con quien tenía buena relación, para que diera legitimidad jurídica al pronunciamiento apoyado por EE.UU.

Fuentes del Gobierno norteamericano mantienen hoy que le plantearon a Gorrín la posibilidad de retirar las sanciones que hay en su contra y que congelan sus activos y le impiden el regreso a EE.UU. si no es para ser juzgado.

Otro empresario crucial fue César Omaña, empresario en el sector de las importaciones agrícolas en Venezuela que también tanteó personalmente al juez Moreno y al general Figuera. De hecho, la inteligencia norteamericana cree que fue Omaña quien sacó, con ayuda de Figuera, al opositor Leopoldo López de su arresto domiciliario y lo llevó a la base militar de la Carlota, donde se encontró con Guaidó. Figuera le había revelado a Omaña que López iba a ser devuelto a una prisión por decisión de Maduro.


Avión a Cuba

En esas conversaciones para que Maduro se marchara en avión a Cuba estuvo también implicado el nuevo embajador venezolano en EE.UU., el veterano opositor Carlos Vecchio, exiliado desde hace años en Miami y con muchos contactos en el mundo empresarial venezolano.

Mientras, el gobierno norteamericano fue avanzando de forma coordinada en diversos puntos que esos empresarios fueron planteando. No es casual que el 4 de abril el principal asesor económico de Trump, el director del Consejo Económico Nacional, prometiera inyecciones de dinero líquido en Venezuela en cuanto se produjera el cambio. «Emplearemos cuentas bancarias, iPhones, apps y otras formas inteligentes», dijo en una conferencia Larry Kudlow, quien además aclaró que sería «en dólares, no en bolívares», dado el hundimiento de estos últimos por la galopante inflación.

El enviado especial de la Casa Blanca para Venezuela, Elliott Abrams, asegura que esas ayudas de dinamización económica para facilitar el cambio en Venezuela se mantienen en pie y que la diplomacia norteamericana seguirá trabajando en ellas, porque el objetivo de que Maduro abandone el poder sigue vigente, aunque Trump haya obligado a que se hable menos de ello en público.


Silencio sobre Venezuela

«La parte hundida de un iceberg», responde con sorna un veterano diplomático norteamericano cuando se le pregunta si hay medidas de EE.UU. para derrocar a Nicolás Maduro que no han salido a la luz pública. Entre estos funcionarios estadounidenses, comprometidos con el cambio en Venezuela, ha cundido una patente desazón por el bozal que les ha puesto Donald Trump, que ya no quiere que se hable de Venezuela, y menos de planes de intervención armada, hasta que haya resultados.


El presidente no está acostumbrado a perder y cree que con la estrategia de apoyar tan abiertamente el pronunciamiento del 30 de abril su gobierno perdió. Por eso, ahora en el departamento de Estado aquí en Washington no se habla de Venezuela tan abiertamente, y cuando se hace es sin dar nombres. Los planes de cambio, dicen estas fuentes, siguen en marcha, y ahora el Tesoro prepara una ronda de sanciones que, dicen, golpeará con especial fuerza a la cúpula militar. La pregunta sin respuesta es qué más pueden hacer las sanciones, si el régimen está resistiendo hasta todo un embargo del crudo en EE.UU. A estos funcionarios les ha molestado especialmente que mientras ellos ya no pueden hablar públicamente de Venezuela, la campaña de reelección de Trump, que trabaja independientemente de la Casa Blanca, se haya dedicado a mandar mensajes publicitarios por correo electrónico en los que afirma, crudamente: «Reelegir al presidente Trump es la única garantía de que en EE.UU. no triunfará el socialismo como el que hay en Venezuela«.


David Alandete
@alandete
Corresponsal en Wshington
Fuente: ABC.es