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Falta de catéteres, reactivos y personal limita al servicio de Nefrología del JM


Falta de catéteres, reactivos y personal limita al servicio de Nefrología del JM



El servicio de Nefrología del hospital de niños José Manuel de los Ríos, en San Bernardino, Caracas, se mantiene en octubre con la mitad de los especialistas y residentes que necesita, ausencia de catéteres y con la operatividad de solo el 40% de sus máquinas de diálisis. 

Nefrología cuenta con cuatro especialistas. Deberían ser ocho. El déficit de enfermeras y enfermeros es más notorio en el servicio en las mañanas y en las noches. Actualmente solo hay tres residentes, pero debería haber seis: tres de primer año y tres de segundo año. 

«El año pasado (2018) había un solo residente. Sí concursan, pero luego se van por los sueldos y la situación del país», indica la doctora Belén Arteaga, jefa del servicio.

Cada semana, 15 niños, niñas y adolescentes con condiciones renales acuden a dializarse en la unidad de hemodiálisis del principal centro pediátrico del país. Once van cada lunes, miércoles y viernes, divididos en los turnos de mañana y tarde. Cuatro van cada martes y jueves. El hospital tiene capacidad para atender a un niño en cada máquina, pero de las 15 solo funcionan seis. 


 En total hay cuatro niños que necesitan cambiar sus catéteres, los tubos que permiten la limpieza de su sangre, un proceso que sus riñones no pueden hacer. Deyvis Román es uno de ellos. Su madre, Liliana Chinaglia, acudió al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss) en busca de un catéter, pues el de Deyvis está infectado. Consiguió uno, pero cuando llegó al hospital, los médicos le dijeron que era demasiado grande para su hijo. 

Otros dos niños están a la espera de catéteres para que les tomen sus accesos vasculares, las conexiones para acceder a la sangre para la hemodiálisis. 


«No tenemos los catéteres que necesitamos. El Ivss es el que trae más catéteres al país, pero principalmente para adultos. En este hospital no hay un suministro real de catéteres. Cada uno cuesta al menos 100 dólares. Nos ayudamos con fundaciones», expresa Arteaga. 

En el J.M. de los Ríos tampoco hay estudios de radiología desde hace más de cuatro años. Todos los pacientes tienen que ser trasladados a otros centros. El laboratorio de Nefrología cuenta con una sola bioanalista. Antes eran tres. La existencia de reactivos para hacer exámenes también es intermitente.

«Ayer no teníamos cómo analizar urea o creatinina (sustancias en la sangre que permiten evaluar la función de los riñones). A veces no hay cómo hacer un examen de orina», añade. 

Familiares denuncian que las comidas para los niños hospitalizados no son balanceadas ni obedecen a las dietas específicas para cada paciente. Arroz solo, arepa sola o pasta sola son los desayunos y almuerzos. Las cenas las reciben por donaciones.

Hasta este 8 de octubre, había transcurrido un año, siete meses y diecisiete días desde que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) otorgó medidas cautelares a los niños del servicio de Nefrología del J.M. En esa oportunidad, el organismo perteneciente a la Organización de Estados Americanos (OEA) exigió al Estado venezolano informar sobre las causas del brote infeccioso que derivó en la muerte de al menos cuatro niños en 2017, pero aún se desconocen sus causas.


En lo que va de 2019 han muerto diez niños en el servicio de Nefrología. El último en fallecer fue Abraham Estrada, quien se dializaba en la tarde de cada lunes, miércoles y viernes. La organización no gubernamental Prepara Familia denuncia que el Estado ha incumplido las medidas de protección de la Cidh. 

«El Estado no ha realizado ni un esfuerzo en cumplir con lo mínimo», declaró Katherine Martínez, directora de la ONG, a Efecto Cocuyo este 7 de octubre. 

Déficit de personal en expansión

El déficit de personal de la salud se extiende por todo el hospital de niños. Los servicios de Medicina III y de Hematología padecen la falta de especialistas y profesionales de la enfermería. En Medicina III quedan solo dos enfermeras, de un total de 10, y en Hematología únicamente hay cuatro. 

«Eran siete enfermeras y se han ido tres. En el turno de la tarde ahorita hay una sola enfermera», relata una trabajadora del servicio de Hematología que resguarda su identidad por miedo a represalias. 

«No tenemos residentes nuevos. Debería haber nueve residentes y solo hay dos. De esos dos, uno se va pronto. También debería haber al menos nueve especialistas y solo hay una jefa de servicio y cuatro médicos», dice. 

Texto por Mariana Souquett | 
@nanasouquett
Fuente: Efectococuyo.com