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En Caracas recuerdan el 4F como el inicio del quiebre de la democracia




En Caracas recuerdan el 4F como el inicio del quiebre de la democracia

Portada de El Nacional del 4 de febrero de 1992. | Foto: Archivo Fotográfico/Cadena Capriles



Mientras Nicolás Maduro le niega la entrada al país a la delegación de la Cidh, chavistas celebran el golpe de Estado fallido que cumple casi tres décadas

Caracas.- Desde Lídice, sector de la parroquia La Pastora, se ve el Museo Histórico Militar, mejor conocido como Cuartel de la Montaña. Aura Sarmiento tenía 28 años el 4 de febrero de 1992 cuando salió de su casa para ir a trabajar. Bajando hacia la avenida Sucre de Catia se encontró con un vecino que le preguntó, sorprendido, si no sabía que se había dado un golpe de Estado.

“Ese día fue el primer intento por acabar con la democracia”, dice Aura. Democracia que sumaba 34 años desde aquel 23 de enero de 1958 cuando huyó el dictador Marcos Pérez Jiménez. Ella y sus vecinos escucharon las ráfagas de tiros y los rumores de secuestro del presidente Carlos Andrés Pérez, pero lo que más recuerda Sarmiento es la popularidad que envolvió a Hugo Chávez luego de la alocución en la que reconoció el liderazgo de la Operación Zamora. “Por ahora los objetivos que nos planteamos no han sido logrados…», se convirtieron en las palabras utilizadas por quienes comenzaron a seguirlo.

Sarmiento insiste en que no es una celebración, pero sí un evento que debe recordarse para que no se repita. “Por la fuerza no se puede llegar al poder; para eso están las instituciones y la democracia”, apunta. Para ella, Chávez nunca debió ser candidato, ni siquiera partícipe de la política venezolana.



Fin de la institucionalidad

Ángel Cacique, quien era diputado del Congreso, estaba en el Palacio Federal Legislativo antes del amanecer del 4 de febrero. Cerca de las nueve de la mañana llegó al Palacio de Miraflores –sede del gobierno venezolano- para apoyar a Carlos Andrés Pérez.

Se enteró del golpe de Estado por unos vecinos, pero reconoce que, desde su rol político, sabía que algo así se acercaba. Sobre todo, con el estallido social del 27 de febrero de 1989, conocido como Caracazo, como antecedente, producto de las medidas económicas con las que Pérez le hizo frente a la devaluación de la moneda, la caída de los precios del petróleo, el agotamiento de las reservas internacionales y, por tanto, el crecimiento de una deuda externa después de los gobiernos de Jaime Lusinchi y Luis Herrera Campins.


“Yo estaba de acuerdo con las medidas económicas que se estaban tomando, pero lo que yo sentía en la calle, en Catia, era el descontento de la gente”, asegura. Lo que fue llamado por los detractores de Pérez como el paquetazo económico buscaba la regularización y liberalización de la economía venezolana. Esto significaba el aumento de, por ejemplo, los servicios básicos y de la gasolina.

Cacique describe el 4 de febrero de 1992 como el rompimiento del pacto institucional de Venezuela que se había logrado gracias al acuerdo de gobernabilidad firmado por los partidos Acción Democrática (AD), Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei) y Unión Republicana Democrática (URD) el 31 de octubre de 1958.

Precisa que, aunque Hugo Chávez falló, los grupos económicos que lo acusaron de golpista terminaron apoyando sus ideas acerca de un país que vivía de la renta de su producción de petróleo.


No es una mejor Venezuela

“El 4 de febrero comenzó la destrucción de Venezuela”, dice Jairo Pérez, líder comunitario de la parroquia La Vega, y habla de un país en el que el mandatario le niega la entrada a una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) de la Organización de Estados Americanos (OEA) en medio de una Emergencia Humanitaria Compleja, mientras sus seguidores celebran un golpe de Estado fallido luego de 28 años.

En 1992, Pérez trabajaba como transportista en una línea que cubría una ruta entre La Vega y El Silencio. Esa mañana salió como de costumbre y al llegar a la Plaza O’Leary, en el centro de Caracas, vio cómo bajaban desde el 23 de Enero dos tanquetas. “En ese tiempo si tú veías unos guardias en la calle era porque algo estaba pasando, no como ahora que los ves hasta repartiendo comida”, dice.

Pérez giró el volante y se regresó por la avenida San Martín, pero muchos pasajeros se quejaron y pidieron quedarse cerca de esa zona. Frenó, algunos se bajaron del autobús y él volvió a La Vega.

Él dice que recuerda ese día como si fuera ayer, aunque ya pasaron casi tres décadas. Lamenta que se celebre por un día cuya cantidad de muertes sigue siendo desconocida. “El 4 de febrero comenzó la destrucción de Venezuela”, reitera.


Por María Jesús Vallejo 
Fuente: elpitazo.net